Es interesante plantearse que cosas puedo cambiar de mí mismo para poder lograr unos determinados objetivos, para vivir más plenamente, para que nuestra calidad de vida sea mayor y podamos sentir con más constancia la alegría y la buena energía que nos lleva directos a ser más felices. Personalmente puedo decir que es un camino que merece la pena recorrer y permanecer en él.
Ser libres no consiste en hacer lo que nos da la gana en el momento en que nos da la gana y lo demás no importa. Es una cuestión de ser responsable con uno mismo e implicarse con las cosas que hacemos y decimos. Es un acto de TOMAR CONCIENCIA.
Algunas de las claves que nos pueden facilitar este camino son las siguientes:
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Hazte presente en el presente: tener la cabeza en lo que pudo haber sido y en lo que puede llegar a ser, en cómo tendría que haberlo hecho y ya verás que en verano todo irá mejor, son algunos ejemplos. Por supuesto que a veces es inevitable que el pensamiento navegue en esas direcciones, pero no tenemos que olvidar que es en el presente donde si podemos hacer, y además mucho. Vivir el Aquí y el Ahora es todo un arte que conviene practicar y es dónde tomamos presencia.
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Identifica y acepta las emociones: las emociones nos recuerdan que estamos vivos, forman parte indiscutible del ser humano, son las que nos impulsan a movilizarnos y motivo por que el muchas personas se cuestionan. Tanto las emociones negativas como las positivas son útiles, ya que nos aportan información y es signo de salud aceptarlas y sentirlas. Lo que no podemos hacer es vivir anclados y enganchados en la tristeza, en el enfado, en la rabia. Por ello es fundamental aprender a manejar y gestionar de manera sana nuestras emociones. Una rabia bien gestionada nos puede ayudar por ejemplo a tomar una decisión importante que me va a beneficiar, una rabia mal gestionada seguramente nos lleve a una pelea con un compañero de trabajo o a terminar a gritos con nuestra pareja.
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Concreta: cuanto más concretos seamos a la hora de expresar lo que queremos, lo que necesitamos, lo que no nos gusta, esto nos permite de manera mas sencilla acceder a ese contenido en concreto y poder elaborar un plan de acción. Si decimos, todo me va fatal, partimos de algo muy general y además es una idea muy catastrófica, es mejor ir concretando hasta lo que realmente hay detrás de ese todo, e ir desgranando…porque seguramente esa afirmación no es que digamos muy realista.
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Despídete de la queja: la inmensa mayoría de los individuos se expresa, habla y expone sus opiniones, hasta ahí perfecto. Pero si la manera de relacionarte contigo mismo y con lo que te rodea es a través de la queja, es entonces cuando tiene que haber un cambio de enfoque, debido a que ésta nos limita y nos impide estar en contacto con todo lo bueno que hay y tenemos. Nos debilita.
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Fuera comparaciones: todos somos seres únicos e irrepetibles. Tenemos nuestra propia historia, nuestro propio recorrido y evolución, nuestros detalles y matices. Por tanto no tiene que haber espacio para las comparaciones con los demás. La comparación es signo de inseguridad, rivalidad, y es el germen de emociones que no nos favorecen en absoluto.
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Se más flexible: vivimos en un mundo lleno de infinitas posibilidades, donde no hay un camino correcto ni bueno a seguir, sino muchos. Ser flexible es uno de los primeros pasos para vivir con mas plenitud y amplitud.
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Todo parte de uno mismo: cuanto más y mejor nos tratemos, nos valoremos y nos respetemos a nosotros mismos, mejor trataremos a los demás y podremos desarrollar relaciones más sanas y equilibradas.
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Adiós al rencor y al resentimiento: estos sentimientos no tienen ningún tipo de beneficio, sólo estancarnos. Es como poner el ancla y ahí nos quedamos, y pasan los años y sigues recordando por ejemplo, a una persona determinada y sigue aflorando lo mismo. No! Hay que despedirse de tales emociones y renovarse.
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Acepta: hay veces que perdemos mucha energía intentando solucionar, mejorar y cambiar situaciones, personas, que en realidad no nos corresponde hacerlo a nosotros, y nos empeñamos, nos cabreamos y nos frustramos. Pasa en el trabajo, con la familia, con amigos, la pareja. No todo lo que nos rodea siempre va a estar a nuestro gusto y deseo, y aceptarlo no quiere decir rendirse ni conformarse, es simplemente dejarlo estar y así encontrar tranquilidad dentro de nosotros.
Por ejemplo, si a una persona no le gusta su trabajo por una serie de razones y los cambios para mejorar no dependen de él directamente, sino de su jefe, o lo aceptas y lo llevas lo mejor posible hasta que uno quiera o pueda, (cambio de trabajo, abandono del mismo), o es un continuo desgaste que no ayuda a estar bien ni mejor. Pero mientras decidamos permanecer ahí, aceptar es un buen paso.
Arancha Echávarri





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